Contagio

La sífilis es una enfermedad altamente contagiosa, siendo su principal medio de contagio el contacto sexual, por contacto directo de una persona sana con una úlcera sifilítica, las cuales aparecen mayormente en los genitales externos, la vagina, el ano, el recto, los labios y en la boca (en caso de sexo oral).

Es prácticamente imposible que la sífilis se transmita a través de transfusiones de sangre, ya que en primer lugar la sangre siempre es analizada antes de transfundirse y porque la bacteria que causa la enfermedad no puede mantenerse viva más de 24 o 48 horas en la sangre conservada.

En las comunidades de bajos recursos con pobres condiciones higiénicas la sífilis puede contagiarse de formas diferentes al contacto sexual, sin embargo no se transmite por usos de asientos de inodoros, actividades rutinarias ni por compartir utensilios o ropa, lo cual es uno de los grandes mitos que existen.

Una mujer embarazada puede transmitir la enfermedad a su hijo a través de la placenta (sífilis congénita) o a través del canal de parto (sífilis connatal). Los efectos de la sífilis en el feto son sumamente graves, si no es tratada correctamente hay riesgos de que el bebé nazca muerto, con defectos congénitos graves como daño en el corazón, en los huesos y en el cerebro y puede nacer ciego. Por esto es muy importante que las mujeres embarazadas se hagan los análisis necesarios en la primera etapa del embarazo para recibir el tratamiento necesario.

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